Retomar el contacto

Creo que para respetar la Naturaleza no se necesita más que algo de sentido común, una mínima capacidad de observación y algo de educación.

En mi caso, tuve la suerte de crecer rodeada de ella, pero no recuerdo bien ni cuándo ni cómo empezó a interesarme el mundo de la sostenibilidad.

Mis años en el extranjero, donde descubrí que comprar ropa de segunda mano y encontrar productos ecológicos o de cercanía era bien fácil y más o menos accesible, hicieron que ese interés creciera hasta el punto de animarme a unirme durante unos meses a una de esas comunidades de principios “autosuficientes”: una granja a orillas de un gran lago perdida en medio del bosque. ¡De las mejores experiencias que he vivido!

Después, volví a España, y me di cuenta de lo lejos que estábamos de todo eso. 

Sí, claro que había proyectos similares y alguna que otra tienda con productos eco a precios, en su mayoría, prohibitivos. 

Para muchos, estar interesado en este mundo era sinónimo de ser “pijipi” o “un hierbas”.

Pero parece que últimamente las cosas van cambiando: 

Nos vamos dando cuenta de que no podemos dejar de lado todo eso que nos hizo, y nos hace, humanos. Es inevitable una vuelta progresiva a los comienzos: a la tierra, a la semilla, al compartir, al crear con nuestras propias manos. 

En definitiva, poco a poco vamos recordando de dónde venimos, y de lo que de verdad necesitamos.

Y así es como en estos años de post crisis (ecónomica, en otros aspectos parece que ha venido para quedarse un rato más) se recuperan oficios artesanos, vuelven los productos locales, el buen pan (¡milagro!). Los mercados de toda la vida se reinventan y abren sus puertas de nuevo, crece el interés por cultivar de forma sostenible alimentos de verdad.

Aunque todo esto nunca llegó a desaparecer del todo, sí que es cierto que fueron denostadas por una gran mayoría de nosotros, y que una parte lo sigue haciendo. 

Por eso, se agradecen iniciativas como Foodisms, entre muchas otras.

Tímidamente, pero de forma global, se va abriendo paso una nueva forma de consumo más consciente.

Pienso que es la mejor opción, si no la única, de asegurarnos un futuro decente para nosotros y para el planeta en el que vivimos (¿acaso no somos lo mismo?).

Por fin, nos damos cuenta de que pensar en nuestro planeta ya no es cosa de hippies: es cosa de todos.

Escrito por Carol Torres

 

Carol colabora con Mayya Papaya en Foodisms porque cree que hace falta hablar más sobre la la alimentación sostenible. Además, es copywriter y otras muchas cosas más.